¿Sabes quién eres?
¿Hace cuánto tiempo estoy aquí? Sí, tengo 20 años, casi 21 pero ¿Y eso qué? Tengo recuerdos tan lejanos que parecen haber sido de otra vida, hasta yo mismo en mis recuerdos parezco un desconocido. Estoy aquí, donde siempre estamos todos, en medio, nunca en el pasado, nunca en el futuro, si no ahora, ahorita, ya. ¿Quién era yo y quiénes eran los demás en relación a quién soy ahora? Hay solamente una diferencia pero es definitiva, la diferencia entre quién era y quién soy es que antes no sabía quién era y ahora sí lo sé. Antes solía pensar que la vida era un río por el cual me tenía que dejar llevar, esquivar las dificultades, aguantar cuando hubiera aguas turbias, disfrutar de los momentos de dicha y armonía, relacionarme con las rocas, las plantas, el agua, las otras personas, en fin, la vida como lo es para todos. Y así yo iba, transitando por este río en el cual cada quien “hace lo que puede” pero nunca estuve muy de acuerdo de cómo era vivir en ese río, algo dentro de mí ser más poderoso que la corriente me susurraba continuamente que cambiará la dirección, que pensara si en verdad quería seguir la corriente, pero ¿a dónde más iba a ir? Si no iba a dónde iba el río junto con todos entonces ¿a dónde? Bueno, fue ahí cuando me di cuenta que mi confusión se debía a que yo era el producto de muchas creencias, pero ninguna de ellas era propia, todas fueron impuestas y aceptadas por mí, religión, política, hasta equipo de futbol, desde pequeño, para mí y todos fue un proceso de llenar nuestra mente de ideas y creencias ya establecidas por lo tanto nos perdimos la experiencia de formar nuestras propias creencias, nuestra propia vida, nuestro propio río. Así fue que yo decidí darle rumbo a mi propio río, ser el río, mi río porque encontré dentro de mí que el río donde me encontraba era un río donde transita la gente que no sabe que es un río en sí! Que cada quien nace como un río independiente pero que todos desbordamos en el mismo océano. Al saber esto me liberé de miedos, prejuicios, mentiras, inseguridades y todas esas cosas de las que está hecho el río por el que se pasea la mayoría de la gente sin darse cuenta de su derecho innato de ser su propio río. Tuve que renunciar a todo lo que un día creí y empezar de nuevo con esta pregunta ¿Qué es lo que realmente creo, quién soy en realidad? Hoy, mis creencias son mías, surgieron de mí, hoy soy mi verdadero yo y aunque comparto el río con la demás gente que no saben que ellos son su propio río no caigo en esa corriente basada en lo material, en lo físico, en el poder social. Mi río lo creo con mi alma, mi mente y mi cuerpo, está hecho de amor y por el fluyen La Verdad, la comprensión, la sabiduría, la paz, la armonía, la comunión con mi entorno, lo cósmico y todo lo que alimenta mi verdadero yo. Es cierto que todo río tiene como base estás cualidades porque de amor está hecho todo, incluso el río más podrido, pero no puedes ser amor si no sabes que eres amor. Así me convertí en un loco, en un antisocial, en un raro, en un callado, en un bipolar, en un “él no era así antes”, en un marihuano, en alguien “sin futuro”, en un radical, en alguien que no encaja, esas y muchas más etiquetas me puede poner la gente que se deja llevar por la corriente, y eso está bien, cada quien mira en cada quien lo que su comprensión le permite ¿cómo van a ver amor en mí si no ven amor en ellos mismos? En cambio, yo veo me veo a mí mismo en todo el mundo, porque en mi río, todos somos iguales, yo amo a todos y todo lo que está en mi río, en mi río no importa que alguien de otro río me ofenda, me dañe o me maldiga porque yo no veo en la gente lo que ellos creen que son, yo los veo a todos como lo que son, seres de amor que vienen a trascender en la vida, créanme que todos venimos por una razón muchísimo más divina que solo coleccionar monedas y bienes, eres un río muy corto si crees lo contrario. Saber quién soy es lo más liberador que me ha pasado y no me ha traído más que cosas positivas, cosas que muchos ni imaginan, cosas que si fueras quién realmente eres entenderías.